A treinta euros el verso

Es la últimavez que lo hago. Lo juro! He reducido a cenizas mi entorno… Los ceniceros rebosan de odio, de colillas sin sentido. Cada puta noche que me tomo dos cervezas… Joder dos cervezas!!! Lo necesito… Y otra puta noche solo prometiéndote que te vas a dormir cada hora que pasa… Contando iluso las horas de sueño que te faltan. Pero tu lado más animal se ríe de ti. Tener eso abierto encima de la mesa… Y esa vocecita indomable que te convence de volcarlo todo… Ese puto cilindro amoldado ya a ti…

Y otra puta noche te repites: es amargo, pero qué asco más rico…

Es la última vez que lo hago. Lo juro! Después de dos cervezas. Joder dos cervezas!!! No volveré a dejar que una libreta abierta y un bolígrafo se adueñen de mis noches en vela.
Como mínimo tres cervezas!

 

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Presentaciones

Ayer me presentaron a un escultor,
Estrechó mi mano como si enyesara el tiempo y tallara en mármol cada letra de su: “encantado”.
Quise corresponderle y rezumar poesía en mi cortés: “me fascina tu obra y realmente te admiro”.
Pero la poesía es tan zorra a veces que solo le dije: “el busto es mío”.

Yo no soy de pegarle a los críos, pero un texto a tiempo quita mucha tontería.

fuckingfuture
A B B A

A B B A

A B C

A baberar

A veces.

Obligamos a leer poesía a jóvenes con un corrector incorporado
¿cómo hacer disfrutar la sutileza del insulto de Quevedo a Góngora?
si bastante es ya su esfuerzo colocarse y leer lo que pone en sus gorras.

Érase un adolescente a un “me la suda” pegado
el siglo de oro es inútil a aquellos que desconocen a Cervantes
y creen que Dante es un jambo regala divinas infusiones por la calle… loco.

Lunes, 2 de marzo de 2015. Titular de un diario de reconocido prestigio:
La crisis en el mundo editorial choca con el “bestseller” de Belén Esteban”
¿No os parece hermoso que “bestseller” y la Esteban aparezcan juntos en un poema?

Pero es tan poética la ignorancia.

Un puñetazo no es violencia… Es una mano sobre un “papiel” con relieve en forma humana, pero mal interpretada. Un puñetazo es poesía, verdades como puños escritas en la página en blanco de su tez-to a doble cara. Un puñetazo es poesía. Es rabia acumulada. Es dejar que corra el rojo de la rima y es dolor. Son los puntos que suturan el final de los versos cuando de nada vale  con-versar.

Un puñetazo no es violencia… Ni son violencia mis textos. Son los recursos literarios que utilizas cuando nadie te entiende. Son lenguajes primitivos. Son competiciones porque tienen públicos que necesitan experimentar el placer de sentirse ofendidos.

Un puñetazo no es violencia… Ni son violencia mis textos. Jamás entendí mi letra escrita con guante de boxeo. Con pantalón azul y 80 kilos de verso, os escribo a puñetazos el ojo morado de este folio salpicado de mis noctámbulos sesos.

Un puñetazo no es violencia…Ni son violencia mis textos. Solo quiero que al caer en el último asalto contra un verso pesado, una mujer increíble pasee por el ring un cartel en sus manos que diga “un puñetazo no es violencia, pero es violento mi texto” sobretodo si acaba con un “os jodeis si no os ha gustado esto”..

Al Bareto

Johnsonn & Johnsonnh’s

-Hija: Señor Johnsonn’s ojalá mi papá estuviera cogiendo mi champú. No me importa cuál, pero es que no coge ni el mío. No sé qué más puedo hacer, por eso le escribo… Aunque no pique en los ojos ni de tirones, por favor, ya no sé si huele bien el albaricoque.

Señores Johnsonn’s&Johnsonn’s, ojalá mi padre estuviera cogiendo mi champú. No sé quién de ustedes dos leerá esto, pero no puedo volver a escuchar “¡pues dúchate tú, no me digas que apesto!”.

Su presencia enjabona mis piel como el peor mentolado. ¿De qué sirve que en la ducha no me piquen los ojos, si me pican luego a su lado?

-Padre: Señor Johnsonn’s, llevo meses sin coger ni el champú de mi hija. Sé que le pican los ojos con mis olores y me duele ver que se tiñen de rojo sus tequieros y no las mejillas cuando le saco los colores. Es asqueroso que parezca que una vaca me haya peinado a lametones con saliva. Tener grasa por gomina. Pero un padre poeta es capaz de cualquier cosa por conseguir que su hija, aunque sea a ustedes, escriba.

De qué coño sirve…

Cuadros, gotas, lágrimas que dejan un rastro absurdo.
Mejillas manchadas de horas sin ti.
Colillas de noches, ceniza de versos.
Ojeras de tinta, de sueños de mierda,
de miedo a escribir.

Respirar entrecortado, el jodido placer del último aliento
el crujir extraño de los pasos que nunca diste
disfrutar del paseo por el camino equivocado.

Arroparte de mentiras, reconocer la farsa de la poesía.
Escribir y escribir… Y escribir mierdas ¿por qué no?
disfrutar el momento que te dices: -¡Ya basta!
Desayuno cada noche mi soledad ganada a pulso. Y en la sangre que me hierve cocino al dente la pasta del tupper del verso que me voy a comer al día siguiente.

¿No es hermosa la poesía? Aplaudir la calidad de nuestras noches en vela, escribir en tantos folios que talamos bosques poniendo en vuestras vidas pequeños granitos de arena.

Escribir bonito es bonito, ¡claro que es bonito! pero de qué coño sirve que lo que escribo os parezca bonito… si a mí ni siquiera me gusta el atún.